Todas tenemos nuestro “príncipe de la colina”

Ahora que la incertidumbre sobre quien sera el amor definitivo de Candy, tanto las Albertfans como las Terryfans hacemos teorías e incluso lucubramos sobre el porque Terry es el elegido o Albert haciendo de esto una lucha interminable que después discutiré en otro post…pero por ahora me quiero enfocar en “el príncipe de la colina” y vaya que Kyoko Mizuki realmente logro confundirnos sobre su identidad, justo cuando todos creíamos que era Anthony nos desengaña de cierta manera decepcionando a muchas y en otras aclarando muchas dudas y afirmando que Albert es mas importante en la vida de Candy de lo que creemos.

Pero lejos de discutir teorías por ahora me enfocare en un punto que me pone a pensar y analizar la naturaleza femenina desde mi punto de vista; el porque del nombre del post se basa en mi experiencia personal, la cual no creo que sea el único caso en el que mas de una mujer ha idealizado y soñado con un hombre perfecto y como caído del cielo que es justamente la descripción que hace Mizuki de Albert, así que si desmenuzamos la verdadera naturaleza del carácter y el papel de Albert podemos darnos cuenta que en algún momento de nuestras vidas todas tuvimos un príncipe que nos cuido por mucho o poco tiempo.

La idea de MIzuki es bastante clara, creo que las mujeres podemos ser de muchas formas: sensibles, con los pies en la tierra, soñadoras, románticas, calculadoras, dulces y de temperamento fuerte, y existimos algunas que nos encanta imaginar e idealizar a nuestro chico perfecto pero por lo mismo a veces lo que nuestro corazón imagina no es lo que realmente es…a lo que me refiero es que crear un ideal no siempre resulta ser tal cual como en sucede en nuestra imaginación.

En el caso de Candy hablamos de una historia de una niña que ha sufrido mucho, al no conocer a sus padres Candy, creo yo, sentía un vació que siempre busco llenar siendo buena con todos y al encontrarse con su príncipe su corazón decidió que el en ese momento era su ideal…pero cuidado no su gran amor, ya que una ilusion y el amor verdadero distan mucho de ser lo mismo.

En este momento se que much@s no coincidirán conmigo (pero creo que tengo un punto que vale la pena defender)bueno y para dejarlo mas claro voy a poner un ejemplo personal y contarles sobre mi “Albert” que en este momento me referiré a el como “extraño”…pues bueno el era para mi perfecto,alto, guapo, con unos ojos dulces y pacíficos, y con una pasión por la música que no he vuelto a ver en nadie mas, el fue por decirlo de cierta manera mi ángel guardián, gracias a el yo decidí tomar decisiones en mi vida que hoy agradezco mucho, así como también me compartió mucho de su pasión por la vida y la música, el me conocía sin realmente conocernos por mucho tiempo, a veces incluso parecía que el sabia mas de mi que yo misma, pero cuando le dije lo que yo sentía por el, el me contesto algo que en ese momento me hizo llorar y hoy me motiva a seguir adelante me dijo- el amor verdadero, no es algo que sientes en el estomago, o en la cabeza, viene del corazón y se cultiva con el tiempo, es algo que tiene que costarte trabajo encontrar y es algo que yo no te puedo ofrecer porque mi amor verdadero se llama música- ese “extraño” me hablo con tal franqueza que yo supe que no quería lastimarme sino abrir mis ojos y hacerme ver la realidad, pese a todo el me dijo que siempre me cuidaría y se acordaría de mi cada que tocara su instrumento, pero como Albert, mi “extraño” es un vagabundo y se que se la pasa viajando, leyendo, y tocando, pero hoy con 22 años por cumplir entiendo sus palabras y gracias a el puedo seguir adelante y buscar mi amor verdadero…

Ahora en base a eso que yo viví, puedo afirmar que a los ojos de Mizuki, el rol del “príncipe de la colina” es justamente el de un protector, que conmovido por los ojos dulces de Candy y sus tristes circunstancias trato de velar por ella,cuidarla y protegerla, con un amor muy diferente al que muchas en algún momento imaginamos.

(Pero claro eso es solo lo que yo imagino, por ahora para develar el misterio de “Anohito” debemos esperar a las traducciones oficiales :p,)

Lo que queda claro es que si nuestro “”príncipe” es nuestro amor verdadero o no, el tener uno o encontrarlo en cualquier momento de nuestra vida es una misteriosa bendición y nos enseñara a ser fuertes y creer en que no estamos solas nunca…

besos y sonrisas

Hämärä prinsessa

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